De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
A un fresco, un cuesco.
El que más madrugo, un talego se encontró.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Comida que escasea, bien se saborea.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
El que venga atrás que arree.
Me cortaron las piernas.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Hablar a calzón "quitao".
Írsele a uno el santo al cielo.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
El sol de Marzo temprano, es muy bueno para los campos.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Dar en el clavo.
El hombre nació para morir, es mortal.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Cada día olla, amarga el caldo.
La cascara guarda el palo.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
El llanto alivia el quebranto.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Sueño sosegado no teme nublado.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Soñar no cuesta nada.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.