Arreboles al oriente, agua amaneciente.
La muerte todas las medidas vierte.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
El de las piedras hace pan.
En invierno y verano la capa en la mano.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Para vos me peo y para otro me afeito.
A casa de tu tía, más no cada día.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Maestre por maestre, seálo éste.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Dichosos los ojos que te ven.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Saco de yerno, nunca es lleno.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Bien está el pájaro en su nido.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
La distancia hace a las montañas más azules.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Mal de muchos, epidemia.
A cada pez le llega su vez.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Cada cual en su corral.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Cada maestrillo, tiene su librillo.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
No hay más araña que la que teje.