Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Guagua que llora mama.
Madruga y verás; busca y hallarás.
En San Antonio cada pollita pone huevo
A consejo de ruin, campana de madera.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Alegría y desgracia no son eternas
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Al mal tiempo, buena cara.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Todos los santos tienen octava.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Hoy por mí, mañana por ti.