El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
En verano, no hay cocinero malo.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Amor, tos y humo no se pueden esconder
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
¿Quién con una luz se pierde?
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Bollo de monja, costal de trigo.
Día vivido, día perdido.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Se no San Martiño non matas cocho ou año, coa fame levarate o diaño (Si en Noviembre no matas cerdo o cordero, de hambre te llevará el demonio).
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Caer es más sencillo que levantarse.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
De tal palo tal astilla.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Todos son unos, muertos y difuntos.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
A cada cabeza, su seso.
De veinte a sesenta, cornamenta.