Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Lunes y sábados no quitan jueves.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Adonde no te llaman, no vayas.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Del reir viene el gemir.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Peor es mascar lauchas
A casa nueva, puerta vieja.
La monotonía genera aburrimiento
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
El agua arruina el puente y el vino la mente
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Dios nos libre de un ya está hecho.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Buena vida, arrugas tiene.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
La intención es lo que vale.
La fantasía es más veloz que el viento
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
De día y con sol.
Dios, si da nieve, también da lana.
Hacer de su capa un sayo.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Ofrecer el oro y el moro.