Bodas largas, barajas nuevas.
Se defiende como gato panza arriba.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
A viña vieja, amo nuevo.
De perdidas al río.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
La ruana no es para el primer aguacero
Pan duro, pero seguro.
Si existe, se ve
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
En el bosque no hay pájaros gordos.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
La buena hija dos veces viene a casa.
Estar como las putas en cuaresma.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
El gañán y el gallo, de un año.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Parejo como las calles de León.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.