No vayas de romería, que te pese al otro día.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Que llueva en Abril y Mayo, aunque no llueva en todo el año.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Si en Abril hay lodo, no se perderá todo.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Amor grande vence mil dificultades.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Hay más días que ollas.
Agua estantía, renacuajos de día.
Buena vida, padre y madre olvida.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Tras de corneados ? Apaleados.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Quiéreme poco pero continúa
Al miedo plata; y al amor cariño.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Son más los días que las alegrías.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
Quien roba una vez, roba diez.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
A refajo verde, ribete encarnado.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Boca de verdades, cien enemistades.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Quien siembra, siega.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
Si te he visto no me acuerdo.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
El vientre lleno aunque sea de heno.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
La esperanza es lo último que se pierde.