Bota vacía la sed no quita.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Caballo alquilado, nunca cansado.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
No te alabes antes de que acabes.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Los hermanos y las hermanas están tan unidos como las manos y los pies.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
El oficio quita el vicio.
Es más puntual que un ingles.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Borrón de escribano no es sin engaño.
No hay bueno caro ni malo barato.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
Si no es Juan, es Pedro.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Es más terco que una mula.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
La luz de alante es la que alumbra.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Ser amable es ser invencible.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Por el color se vende el paño.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Albacete, caga y vete.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Primero la firmita y luego la camita.