Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
La labranza no tiene acabanza.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Es tonto, pero se mete en casa.
Gallo fino no extraña gallinero.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Más vale la sal, que el chivo.
Al último siempre le muerde el perro.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Quien se duerme, no pesca peces.
Bailarines en cojos paran.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Santo Tomé, ver y creer.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
De pico, todos somos ricos.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Quien aprisa asa, quemado come.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Lo que mal empieza, mal acaba.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
No dejar títere con cabeza.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Con el callar, vencerás.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Mala hasta vieja la zangarilleja.
La mano perezosa, pobre es.
Gato enratado no quiere pescado.
Jamás olvidó el que bien amó.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.