Hace más el que quiere que el que puede.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
No hay moros en la costa.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Tragando aunque sea saliva.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
A escote, no hay pegote.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
De puta a puta, taconazo.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Lo que se da no se quita.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Abogacía que no zorrocía.
De sabios es variar de opinión.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Aún no es alcalde y ya quiere comer de balde.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
La esencia fina en frasco pequeño se vende.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Obra acabada, a dios agrada.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
La lujuria nunca duerme.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
La vida mejora de hora en hora.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
El que depende de otro come mal y cena peor.
La mercancía bien comprada está medio vendida.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Mujer pecosa, mujer candela.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Más son los amenazados que los acuchillados.
No hay madre como la de uno mismo.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones