Un mar calmo no hace buenos marineros.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
La carrera de tonto se estudia pronto.
Al más charrán paga le dan.
Cuando llueve no todos nos mojamos.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Le quedo como anillo al dedo.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
Llaga incurable, vida miserable.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Una cena sin vino, es como un día sin sol.
Con pedantes, ni un instante.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Mira si tengo talento, que he puesto una casa de putas debajo del ayuntamiento.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
Días y ollas hacen grandes obras.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Costumbre hace la ley.
Anda, mozo, anda, de Burgos a Aranda; que de Aranda a Extremadura, yo te llevaré en mi mula.
Cual el derrotero, tal el paradero.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.