Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
El ladrón no roba jamás una campana.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Hay quien las mata callando.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Buey hermoso, no es para trabajo.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Nadie es profeta en su propia tierra.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
Si llueve en Santa Bibiana, llueve cuarenta días y una semana.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
Al invierno, no se lo come el lobo.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Para nadar hay que tirarse al agua.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Se goza más amando que siendo amado
El pasajero se conoce por la maleta.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Es pan comido.
Eso es regar fuera del tiesto.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
El corazón que ama es siempre joven.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Amor nunca dice basta.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
Aún no ha salido del cascarón y ya tiene espolón.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Menos perro, menos pulgas.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.