Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Murió, y de niños APRENDIENDO.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Pedir más es avaricia.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Vive de tus padres, hasta que tus hijos te mantengan.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Poco dinero, poco sermón.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Agua de navazo, ensancha la barriga y estrecha el espinazo.
Los celos ciegan la razón.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Secreto a voces.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
Don López, que mata siete de un golpe.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
El ladrón no roba jamás una campana.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
El mal ajeno no cura el mío.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.