Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
El primer deber del amor es escuchar.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
No puedes tapar el cielo con la mano.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
A la gorra, ni quien le corra.
Empezar con buen pie.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Quien bien imagina, llámese adivina.
A hijo malo, pan y palo.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Agua de lluvia, siempre delgada y nunca sucia.
Es ley la que quiere el rey.
Mucho sabe quien callar sabe.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Parecer uña y carne.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
El que se acuesta con perros, amanece con pulgas.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Guarda el melonar, te quitaré un melón si me lo das.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Mal mascado y bien remojado.
Lo que ha de ser, va siendo.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
La Luna no es de queso ni se come con melao.