Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que no truena.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Quien es feliz habla poco
Ese no necesita sardinas para beber vino.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Más matan cenas que guerras.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Hablar poquito, y mear clarito.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
Parece barril sin fondo.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Haber de todo, como en botica.
No se puede recoger la cosecha, antes de la siembra.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Hacienda de pluma, poco dura.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Guardia viejo no cae en gancho.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.