Hijo de tigre: tigrillo.
Hay que poner remedio a tiempo.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Si el fríjol está maduro, el pedo ya está seguro.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
No hay camino sin tropiezo.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
De aquí a cien años, todos calvos.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Boca de verdades, temida en todas partes.
Los sordos no oyen, pero componen.
A chico santo, gran vigilia.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
De chica candela, grande hoguera.
Dios nos coja confesados.
Amanecerá y veremos.
Gitano no saca la suerte a gitano.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Hay más santos que nichos.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Lo bello es difícil.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.