Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
El que se escusa, se acusa.
El que mucho escoge poco coge.
Hay que poner tierra de por medio.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Esta de mírame y no me toques.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Con afán ganarás pan.
Sustos y disgustos matan a muchos.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Hazme la barba, hacerte el copete.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Fruta que madura verde, se pone amarga y se pierde.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Fruta desabrida, no es apetecida.
El buen paño dentro del arca se vende.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Llegar y besar, suerte es singular.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Quien más tiene, más quiere.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Quien la haga que la pague.
Todos los pájaros comen trigo, y la culpa es del gorrión.
El calamar, en todos los mares sabe nadar.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Del precipitar nace el arrepentir.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.