Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
El que se escusa, se acusa.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
El que mucho escoge poco coge.
Con afán ganarás pan.
Esta de mírame y no me toques.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Hay que poner tierra de por medio.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Hazme la barba, hacerte el copete.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
El buen paño dentro del arca se vende.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Quien la haga que la pague.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Fruta que madura verde, se pone amarga y se pierde.
Quien más tiene, más quiere.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Todos los pájaros comen trigo, y la culpa es del gorrión.
Llegar y besar, suerte es singular.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
El calamar, en todos los mares sabe nadar.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
De algo murió mi abuela.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Lo que es igual, no es trampa.
Emprestaste, perdiste al amigo.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.