El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
No hay rosa sin espinas.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
El mundo da muchas vueltas.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
La carta, corta, clara y bien notada.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Hablar por la boca del ganso.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Hasta la belleza cansa.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Pocas palabras son mejor.
La fiebre no está en la sábana.
Antes el golpe que el grito.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Puro MAGAPA (Mal Aliento, Golpe de Ala y Pie de Atleta)
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
A barco nuevo, capitán viejo.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
El que trae , lleva.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
El buen vino sin ramo se vende.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
Donde hay cariño, allí va el niño.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Yo para ser feliz quiero un camión.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".