Hasta en el día más claro puede llover.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Cabello luengo y corto el seso.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
La buena jornada empieza muy de mañana.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Aunque me veas vestida de lana no soy borrego.
El que fía, o pierde o porfía.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Con el mismo cuero las correas.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Ruego y derecho hacen el hecho.
La avaricia rompe el saco.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Los celos son el gusano del amor.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Más da el duro que el desnudo.
El amor entiende todos los idiomas
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
El que no cae, resbala.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
El que su nariz acorta, su cara afea.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Quien bien ata, bien desata.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
A cada guaraguao le llega su pitirre.