Abriles y condes, los más traidores.
No soy baúl de nadie.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
El que llora su mal, no lo remedia
Todo se andará si la vara no se rompe.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Aún está la pelota en el tejado.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
El que llega tarde, no bebe caldo
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Es más largo que un día sin pan.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
Cuando me despierte me llamas.
Casa y potro, que lo haga otro.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
No hay mano que pueda para el tiempo
Canario triste, no come alpiste.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
La viña y el potro, criélos otro.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Donde no hay, por demás es el buscar.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Dios da frío según la ropa.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Hasta en el día más claro puede llover.
El que busca, encuentra.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Hay que creer, rajar o desastillar.
El hambre aguza el ingenio.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Cabello luengo y corto el seso.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.