Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Por donde pasa moja.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Comprar al pobre, vender al rico.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Lo dicho, dicho está.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Cabra por viña, peor es que tiña.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Dar una de cal y otra de arena.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Ha de salir la corneja al soto.
Bien te quiero y mal te hiero.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Por los cuernos se agarra el toro.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
El muerto delante y la griteria atrás.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Es gusano de la misma guayaba.
Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Lo de balde es caro.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
El enano ve gigantes por todas partes.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Después del conejo ido, pedradas al matorral.