Mujer muerte, siete a la puerta.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
A la fuerza ahorcan.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Un perro sabe donde se tira comida.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Dichosos los ojos que te ven.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
Con pelito... no hay delito.
Jugarse hasta la camisa.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.