Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Perro flaco soñando con longaniza.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Cada tonto tiene su manía.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
Juegos de manos son de bananos.
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Breve habla el que es prudente.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Zapato de ramplón, de larga duración.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Octubre, las mejores frutas pudre.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
No todo es miel sobre hojuelas.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
El hambre es el mejor cocinero.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
El que nada debe nada teme.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Los puñales y las lanzas no son tan afilados como las palabras.
Por enero florece el romero.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
La mentira produce flores, pero no frutos.