A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Una deuda, veinte engendra.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Adelante con los faroles.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Quien da para recibir no da nada
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Confesión hecha, penitencia espera.
Cabra coja, no tenga fiesta.
No muerdas la mano que te da de comer.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Ocurre en las mejores familias.
Hacer oídos de mercader.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Ruego de Rey, mandato es.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Haceos miel y comeos han las moscas.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Mal se cuece olla que no se remece.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Casa cerrada, casa arruinada.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
A buen bocado, buen grito.
Ítem de lista viñeteada
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.