Por los ojos entran los antojos.
Capa de pecadores es la noche, señores.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Yegua cansada, prado halla.
O la bebes o la derramas.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Hombre avisado, medio salvado
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Tenés cola que te machuquen.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Es de sabios cambiar de mujer.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Costumbre mala, desterrarla.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
No hay luna más clara que la de enero, ni amor más querido que el primero.
En la cancha se ven los gallos.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
El amor reina sin ley
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Quien duerme no coge liebre.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Cazador y cazado confían en Dios.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Hay que amarrar el tamal.
No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.