Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
En casa llena el loco no se apena.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Dar limosna no aligera la bolsa
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
La fantasía es más veloz que el viento
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Las indirectas del padre Cobos.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
La col hervida dos veces mata.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Lo estancado se pudre.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
De casas y de potros que lo hagan otros.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
El que tiene narices, no manda a oler.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Con el amor está el temor
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
A ciento de renta, mil de vanidad.