El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Ve tu camino para no tropezar.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
El que es perico donde quiera es verde.
Las paredes oyen.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Ocasión perdida, para siempre ida.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
La lengua unta y el diente pincha
Chancho limpio nunca engorda.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
De buena casa, buena brasa.
Bebido el vino, perdido el tino.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Enero, buen mes para el carbonero.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Quien es feliz habla poco
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Donde no hay celos no hay amor.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.