Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Romero y tomillo, en el campo los pillo.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
No hay altanería que no amanece caída.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Hablar a tontas y a locas.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Corre más una loca en chanclas.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Una abeja vale más que mil moscas
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Saco de yerno, nunca es lleno.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Una espina en el ojo.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Los dioses ayudan al que trabaja
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Amor y vino, sin desatino.
El sentido de los muertos es el del final,? significando que las ceremonias fúnebres deben ser organizadas solemnemente
Estar como las putas en cuaresma.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.