Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Una palabra deja caer una casa.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
La lengua queda y los ojos listos.
Si no vas a planchar, no arrugues.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Consejo tardío, consejo baldío.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
La madera de tu casa, en enero sea cortada.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Llámame gorrión y échame trigo.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Un indio menos, una tortilla mas.
Los difuntos, todos juntos.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.