Por San Mateo, la vendimia arreo.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
El buen enero, frío y seco.
Un ruin ido, otro venido.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Abre la boca que te va la sopa.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
El frío conoce al encuero.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
El agua va siempre al río.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Al rey muerto rey puesto.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Una buena dote es un lecho de espinos
Un día de obra, un mes de escoba.
Juan Segura vivió mucho años
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
Racimo corto, vendimia larga.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Hasta la muerte, todo es vida.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Nunca te apures para que dures.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
El vientre lleno aunque sea de heno.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
El pez muere por su propia boca.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Cantad al asno y soltará viento.
Se queja más que la llorona.
Hay más días que longanizas.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.