El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Riña de amantes, agua referescante.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
El que de joven corre, de viejo trota.
Hay más días que ollas.
El pez grande se come al chico.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Una flor no hace primavera.
Más dañado que agua de florero.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
De tal palo tal astilla.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Las armas las cargan el diablo.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
En Febrero busca la sombra el perro.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Dan darán, dicen las campanas.
La lluvia viene después de los bosques.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
No te fíes del sol de primavera.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Ni en Agosto caminar ni en Diciembre navegar.
Un asno no aprecia compota de frutas.
¡A darle que es mole de olla!
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.