Las armas, el Diablo las carga.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Ojo al Cristo que es de plata.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
El que apurado vive, apurado muere.
Este, como los gatos siempre cae parado.
De una espina, nace una rosa.
El placer puede fundarse en la ilusión, pero la felicidad reposa sobre la verdad
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
El que no se fía, no es de fiar.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
El borracho, de nada tiene empacho.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Salvarse por los pelos.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
La cara bonita y la intención maldita.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Flaco hombre, mucho come.
Vive de tus padres, hasta que tus hijos te mantengan.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Por donde pasa la aguja, pasa el hilo.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.