Casa oscura, candela cuesta.
Favor del soberano, lluvia en verano.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
El ojo quiere su parte
Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Sol en Diciembre y nieve en Mayo, nunca buen.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Riña por San Juan, paz para todo el año.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Amor de amos, agua en cestos.
Agarrando aunque sea fallo.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
Amar sin padecer, no puede ser.
Quien roba una vez, roba diez.
Dulce y vino, borracho fino.
No hay refrán que no sea verdadero.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
En Agosto y en enero, no tomes el sol sin sombrero.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
El jorobado no ve su joroba
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Al gorrino y al melón, calor.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
En el menguante de enero, corta tu madero.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.