Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Cada loco con su tema.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Donde no hay harina todo es mohína.
Ahí está la madre del cordero.
Al mal tiempo, buena cara.
Creerse el papá de los helados.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
A más beber, menos comer.
La crianza es buena los trece meses del año
Agua de Febrero, mata al onzonero.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
A la vejez, cuernos de pez.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Si en septiembre ves llover, el invierno seguro es.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
En Mayo regresa el rebaño.
Cochino matado, invierno solucionado.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.