Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Mata, que Dios perdona.
Cuarenta sabores tiene el cerdo, y todos buenos.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Después de comer, duerme la siesta; y pasea después.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
El hombre reina y la mujer gobierna.
El mal ajeno no cura el mío.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Hay que hacer de tripas corazones.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Donde va el perrito, va el gatito.
Hombre harto, no es comilón.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Libro cuya lectura no te mejore, quizás te empeore.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
El que mucho ofrece, poco da.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Obra común obra de ningún.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
el fracaso es la madre del éxito.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
El hambre es el mejor cocinero.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
La muerte no anda en zancos.
Puso pies en polvorosa.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.