Todo lo prieto no es morcilla.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Principio quieren las cosas.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Sin trabajo no hay recompensa.
El queso pesado, y el pan liviano.
Dos no discuten si uno no quiere.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Dar la callada por respuesta.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Vamos a ver dijo el ciego.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
En casa del herrero, asador de madero.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
Iglesia, o mar, o casa real.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
De mercader a ladrón, un escalón.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
Hijos y hogar, son la única verdad.
El hombre apercibido medio combatido.
El cornudo es el último que lo sabe.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
El que no te conozca, que te compre.
El día más claro llueve.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Antes de meter, prometer.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.