El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Reducimos nuestras necesidades haciendo menores nuestro deseos.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
De sabios es variar de opinión.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Bueno está lo bueno.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
No te salgas por la tangente.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Padecer cochura por hermosura.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Donde hay leyes, hay trampas.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
El mal llama al mal.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Guardia viejo no cae en gancho.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.