Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
La fe infundada en la autoridad no es fe
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Cada santo tiene su candela.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
El pobre es un extranjero en su país.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Al que no quiera caldo, siete tazas.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Al tonto se le conoce pronto.
A donde pensáis hallar tocino, no hay estacas.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Mujer precavida vale por dos.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
El hambre aguza el ingenio.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Quien hace preguntas no es tonto.
Escucha tu corazón... que sabe.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
A carne de lobo, hambre de can.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Aún queda el rabo por desollar.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Componte para el marido y no para el amigo.
Del monte sale, con que se arde.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Dios nos coja confesados.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.