Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Al roto, patadas y porotos.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Cada pez en su agua.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Esto está en chino.
Gato enratado no quiere pescado.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Quien madruga ojeras tiene.
No calientes horno para que cueza otro.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
El ladrón juzga por su condición.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Cada cual es rey en su casa.
Para morirse, siempre hay tiempo.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
El buey ruin pereceando se descuerna.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Da Dios el frío conforme al vestido.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Magra olla y gordo testamento.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Una abeja no hace colmena.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.