Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
El que con cojos anda se llama bastón.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
El que se va no hace falta.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Cada día trae su propio afán.
Camino robado, al otro día, sin gente.
La hacienda, el dueño la atienda.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
El que mal se maneja, despacio padece.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
El cerdo siempre busca el fango.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Hermano mayor padre menor.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
A dineros dados, brazos quebrados.
Vale más buena cara que un montón de halagos
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.