Buenas razones cautivan los corazones.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
La última cuenta la paga el diablo.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Abrazo de ciego, golpe seguro.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Neblina, del agua es madrina.
Más haces callando que gritando.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Irse con la música a otra parte.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
La que no baile, de la boda se marche.
A buena confesión, mala penitencia.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Alabanza propia es vituperio.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
La razón la tiene Sansón.
El que paga mal, paga dos veces.
Junta de pájaros, agua segura.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Cinco: por el culo te la hinco.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Una van de cal y otra van de arena.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
No hay medicina para el miedo.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Manos duchas comen truchas.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.