La labor de Enero no la cambies por dinero.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
En Burgos hay solo dos estaciones, el invierno y la del ferrocarril.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Buenas razones cautivan los corazones.
La última cuenta la paga el diablo.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Irse con la música a otra parte.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Neblina, del agua es madrina.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
La que no baile, de la boda se marche.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Más haces callando que gritando.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
A buena confesión, mala penitencia.
Alabanza propia es vituperio.
Cinco: por el culo te la hinco.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
La razón la tiene Sansón.
Junta de pájaros, agua segura.
Una van de cal y otra van de arena.
No hay medicina para el miedo.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
El que paga mal, paga dos veces.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Manos duchas comen truchas.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.