Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Gozo que no se comunica, se achica.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Sobre mojado, llueve.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
De joven maromero y de viejo payaso.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Caer es más sencillo que levantarse.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
De luengas vías, luengas mentiras.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
El que asno nace, asno se queda.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Gato meador, llena la casa de hedor.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Nunca cages mas de lo que comes.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Amor viejo, pena pero no muere.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Aseada aunque sea jorobada.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.