Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
El sol siempre reluce.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
No hay duelo sin consuelo.
Ingratos hacen recatados.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
A ave de paso, cañazo.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
El amor hace salir alas
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Pasará, sea lo que sea.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Dichosos los ojos que te ven.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Es más entrador que una pulga.
Una sola araña cien moscas apaña.
Hacer un viaje y dos mandados.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
Calles mojadas, cajón seco.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.