Cien refranes, cien verdades.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Redondear la arepa.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Niebla en verano, norte en la mano.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Ese huevito quiere sal
¿Queres dormir al sueño?
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
El abad canta donde yanta.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Me lo contó un pajarito
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Boda mojada, novia afortunada.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
Incluso el día más largo tiene un final
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
El verano muere siempre ahogado
La niebla deja el tiempo que encuentra
En enero, cada oveja con su cordero.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Bien ama quien nunca olvida.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Poco a poco hila la vieja el copo.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Al pan, pan. Al vino, vino.
Más ven cuatro ojos que dos.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
No da un tajo ni en defensa propia.