Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Del viejo el consejo.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
De tal árbol tal madera.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Al asno no pidas lana.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Años de nones, muchos montones.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Buitres y milanos, primos hermanos.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
La confianza da asco
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Hacer del san benito gala.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Manos duchas comen truchas.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
La misa, dígala el cura.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Ocasión y tentación, madre e hija son.