Estar en tres y dos.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Más doblado que carpa de camión.
Beso, queso y vino espeso.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Si vives alegre, rico eres.
Esquílalas pero no las desuelles
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Cartas cantan.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
En septiembre cosecha y no siembres.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Lo pasado, pisado.
El casado casa quiere.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
Que no te den gato, por liebre.
A misa temprano nunca va el amo.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Hoy te lo dice tu amiga.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Casado por amores, casado con dolores.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Año de hongos, año de nieve.
Emborrachar la perdíz
Hijo sin dolor, madre sin amor.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
No sufras por calenturas ajenas.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Al pan se arrima el perro.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Alegrías secretas, candela muerta.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.