Donde hay hambre no hay tortilla mala.
El que no llora no mama.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Antes de criticar, mírate la cola.
En llegando a San Andrés, invierno es.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Cada quien, con su cada cual.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Septiembre frutero, alegre, festero.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Indio comido, puesto al camino.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
La alegría intensa es cosa seria
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
Quien siembra, siega.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Amores y dolores quitan el sueño.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
El que llega tarde, no bebe caldo
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Las palabras no cuestan plata.
Calle mojada, caja cerrada.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
De sabios es cambiar de parecer.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
El que más madrugo, un talego se encontró.
El buen vino en vaso chico.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Alabanza propia es vituperio.
El llanto sobre el difunto.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.