El triunfo de los crueles es breve
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Toda desgracia es una lección.
Hija que casas, casa que abrasa.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Gallina que canta, de poner viene.
Sale más caro el candil que la vela.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Al freír será el reír.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Llegar al humo de las velas.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Tapados como el burro de la noria.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Más verga que el Trica programando.
Una flor no hace primavera.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
La flor caída no vuelve a la planta
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Al buen callar, llaman Santo.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
El ojo quiere su parte
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Tiempo pasado, con pena recordado.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
La monotonía genera aburrimiento
Hay ojos que de legañas se enamoran.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Allá van leyes, donde quieren reyes.